| Propuesta |
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Nueva York acogerá nuevamente, en septiembre del 2010, y después de cinco años, la reunión de la Comisión del Milenio, para comprobar el estado en que se encuentran los objetivos planteados durante la formación del mismo en el año 2000, así como reformular aquellos puntos que se considere que merecen una mayor atención. La idea de crear una comisión de esta índole, nació durante la celebración de la cumbre de las Naciones Unidas, el 8 de Septiembre del 2000, donde los miembros integrantes, ante la situación social existente en los países más desfavorecidos, redactaron conjuntamente la Declaración del Milenio. En ésta, los Estados Miembros afirmaron que no escatimarían esfuerzo alguno por promover la democracia y con ello el derecho y las libertades, tanto individuales como colectivas reconocidas internacionalmente. El Milenio, pretende un gran número de objetivos, cada cuál más ambicioso, entre los que cabría destacar el intento de implantar la total escolarización y el fin de enfermedades infecciosas, dentro de las que se destaca el VIH, y todo ello antes del año 2015. Para lograrlo, se debería cumplir la que es la principal meta de ésta declaración conjunta: la “Asociación Mundial para el Desarrollo”, que tenía fijados unos objetivos muy concretos divididos en siete bloques temáticos para la reunión que ya se mantuvo en Nueva York en septiembre del 2005 y cuyos resultados no fueron demasiado satisfactorios. Uno de estos bloques temáticos se encargan del intento de disminución de la conocida como pobreza extrema, la cual, abarca una cuarta parte de la población mundial, y a pesar de grandes inversiones y donaciones realizadas en los últimos tiempos, no sólo no disminuye, sino que incluso es una situación que se ve más recrudecida en algunos países africanos. ¿Esto a qué se debe? En primer lugar, estas aportaciones no suelen estar realizadas con objetividad, ya que en ocasiones reciben más fondos países con menos necesidades que otros. Además, estas ayudas gozan de un doble sentido, ya que se dan ocasiones en que se han utilizado como moneda de cambio y presión tanto política como geoestratégica (como es el caso de la dualidad entre Israel- Estados Unidos). Un segundo motivo sería que las sumas necesitadas para equilibrar la balanza económica mundial son excesivamente elevadas para ser sufragadas por unos pocos países, además de la falta de un comercio interior fuerte en estos países en vías de desarrollo que fomenten una menor dependencia de sus “hermanos mayores”. Esto se ve agravado por las retenciones llevadas a cabo por los bancos sobre estas ayudas en concepto de intereses como pago por la deuda externa contraída. Las expectativas para la próxima reunión, que se celebrará en septiembre de este mismo año, no son tampoco demasiado esperanzadoras en cuanto a logros significativos en esta empresa y a que los vaya a haber si no se da primero un cambio en las políticas y en su gestión de los países componentes de la ONU. En este marco, España se encuentra en una situación cuanto menos complicada: como país desarrollado debería contribuir con el 0,7 de su PIB (Producto Interior Bruto) en un momento en que su economía atraviesa un momento difícil; enmarcado en un ambiente de crisis económica mundial. De hecho, el marco establecido por la ONU de aportar el 0,7 del PIB, tan sólo lo cumplen cuatro de los países integrantes: Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia; el resto tan sólo Aportan UN 0,3 del PIB Además, España no goza internacionalmente de un gran peso político respecto a otros países, lo que limita en cierto modo las acciones a desarrollar. Esto resulta paradójico, por no decir contradictorio, y poco compatible con el proyecto de la Alianza de Civilizaciones en que se ve involucrada España y del que tanto habla su presidente. Las labores a desarrollar por la Comisión del Milenio suponen toda una declaración de principios y sueños, aunque con muy poca base en cuanto a la posibilidad de su realización, ya que no lo olvidemos, para que haya países ricos es inevitable que les haya pobres, y existen países que no están dispuestos a perder su status. |
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