Estudiantes del Milenio
Fomentar una asociación mundial para el desarrollo

Título: LA CUENTA ATRáS PARA ACTUAR: ODM2015

Equipo: VerdeBrains


Puesto final: 9
Nº votos: 98 // Puntos votación popular: 6
Votación del jurado: 6 // Puntuación del jurado: 36
Puntuación total: 42
 
Propuesta

Diez años han pasado desde que se marcaron los Objetivos del Milenio (ODM). Los estados centroeuropeos y americanos, siguiendo las pautas de la ONU, han intentado –teóricamente- cumplir las metas marcadas. Se ha luchado contra la pobreza, el VIH, la mortalidad infantil y por la igualdad y los derechos humanos pero, ¿Hay realmente una coordinación, una cohesión en estas aportaciones? ¿O se trata simplemente de acciones aisladas que por separado prácticamente no llegan a nada?

Las ayudas que un país recibe en una dirección no sirven de nada si otro le empuja en la contraria. Para resolver sus problemas, un país necesita aplicar una solución única y conjunta, simultánea. ¿De qué serviría que un país exportador de cacao vea su deuda externa (p.ej. de una inversión en maquinaria) cancelada si el país importador aumenta sus aranceles.

En este ámbito, España ha comenzado perezosamente a hacer sus deberes. Hasta ahora, se ha ido incrementando la Ayuda para el desarrollo (AOD) hasta el 5 por mil del PIB, lo que ha situado España en el séptimo lugar en el ranking del CAD (Comité de ayuda al desarrollo). Esto no quiere decir, no obstante, que se hayan cumplido los objetivos marcados, ya que el ODM8 propone un 7 por mil del PIB, lo que hasta ahora solo alcanzan 5 países en todo el mundo.

Por otro lado, de un tiempo a esta parte, se ha ido resolviendo el lastre de España en materia de cooperación. Este lastre ha venido provocado por la mala gestión de los llamados créditos FAD, que, tras 30 años en vigor, no han impulsado el desarrollo en comparación con la envergadura de la inversión y además han generado una altísima deuda externa en países empobrecidos.

Desde la entrada en vigor de la Ley reguladora de la deuda externa, Ley  38/2006 se ha mejorado la situación. Se han realizado conversiones de deuda en programas de desarrollo que mejoren las condiciones de estos países, si bien lo ideal pero utópico sería la condonación del 100% de la deuda externa, lo que rompería de una vez la piedra que frena el desarrollo (Objetivo marcado pero incumplido por ahora).

Siguiendo con la lista de tareas pendientes y enlazando con la mala gestión llegamos a un punto vital: la sociedad de la información. Una condición necesaria para la democracia y el desarrollo, como bien recoge Manuel Acevedo en su cuadernillo sobre las TIC y aseguraba John Dryden (ex director de la OCDE) en su discurso en Gijón, es la integración de las telecomunicaciones y los sistemas de información libre en el país. Un país libre de censura, cuya sociedad bien informada e intercomunicada sea una sociedad preparada para organizarse y actuar, podrá elegir a sus dirigentes más capaces para evolucionar y mejorar su calidad de vida.

Con los datos en la mano, claramente se puede decir que España NO ha conseguido fomentar suficientemente la alianza internacional para el desarrollo, aunque dirige sus esfuerzos hacia ello. Es obvio que urge la colaboración internacional para abordar los problemas que el ODM abarca y en este sentido, la ONU tiene aún mucho que aprender de la UE.

Si nos fijamos en la Unión Europea, podemos observar que se trata de un conjunto de países que están consiguiendo unos objetivos muy parecidos de manera interna. La UE crece poco a poco, incorporando países pobres y desarticulados en su grupo, haciéndoles crecer a medida que mejoran sus igualdades de género y derechos, integrándolos en la red de transporte y comunicaciones y aportando ayudas económicas importantes dirigidas supeditadas al cumplimiento de una serie de normas globales. Podemos coger el ejemplo de España que de ser un país prácticamente tercermundista (también en lo que se refiere a igualdad de género) en los 80 ha pasado a disfrutar de una calidad de vida superior en menos de 20 años. Lo mismo está pasando en Polonia y Rumanía y pasará también en Turquía.

¿Y cuál es la motivación de Europa? La mejora a través de la cooperación, de la integración. Por eso desaparecen las fronteras. Porque se logra un mercado global, regido por legislación mercantil común a todos los estados miembros. Porque se crea una moneda única, que permite compatibilizar y estabilizar las cotizaciones y los valores, además de fomentar la movilidad y expansión de las empresas. Porque se impone un sistema tributario a nivel Europeo, con cuotas de producción para relajar la competencia ineficiente y reparto de la riqueza con objetivos particulares: las infraestructuras, la sanidad, el medioambiente…

¿Y por qué no funciona la ONU de esta manera? Pues sencillamente, porque para que todo esto ocurra, señores, es necesaria la democracia y la igualdad. Y la ONU es una organización en la que unos miembros proponen, y otros demandan; unos acatan, y otros difieren; y si a un estado con poder no le conviene una decisión en un momento concreto, se la salta llanamente sin que exista ningún mecanismo corrector o sancionador efectivo que lo impida.

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